LA HABANA, REAL Y MARAVILLOSA

La historia de La Habana es realmente fascinante, museos, impresionantes proyectos de restauración y una magnífica cultura musical que va desde la música callejera hasta cabaret, dejan descubrir los detalles de la histórica capital cubana.

Uno de los aspectos atractivos de La Habana es ver como discurre la vida cotidiana en la ciudad: niños jugando al béisbol en la calle, trovadores ambulantes o un señor que trata de arrancar su Plymouth de 1955.

La Habana Vieja es la sugerente obra maestra de la ciudad y Centro Habana, ubicada al oeste, ofrece una mirada reveladora sobre Cuba, mientras que Vedado es la zona más esplendorosa, ya que se trata del antiguo feudo de la mafia, se encuentra repleta de hoteles y restaurantes, y cuenta con una animada vida nocturna.

< Tip: La moneda utilizada para turismo dentro de Cuba es el CUC, con valor de cambio casi idéntico al Euro dentro de la isla. Paralelamente a esto, los residentes, también utilizan el Peso Cubano, de valor muchísimo menor al CUC.

Otro punto importante a tener en cuenta es que, al momento de cambiar divisas, si la moneda para cambiar CUC será el dólar, la transacción estará gravada por un impuesto, es por esto que se recomienda utilizar Euros.>

A continuación, te contamos qué ver y qué hacer en esta emblemática ciudad:

Catedral de San Cristóbal

Ubicada en la Plaza de la Catedral, en la Habana Vieja, dominada por dos torres desiguales cuenta con una fachada barroca diseñada por el arquitecto italiano Francesco Borromini.

Su construcción comenzó en 1748, por orden del obispo Felipe José de Res Palacios; actualmente es considerada como una de las edificaciones religiosas más bellas y sobrias del barroco americano. Un buen ejemplo de estilo jesuítico. Está dedicada a la Virgen, cuya imagen se encuentra representada en el altar mayor.

La catedral sufrió diversas reformas dirigidas por el arquitecto Pedro Medina durante el siglo XVIII, y en 1755 se consagró la capilla, obra del cubano Lorenzo Camacho, a Nuestra Señora de Loreto.

La Iglesia no fue convertida en catedral hasta el año 1788. El templo consta de tres naves de planta prácticamente cuadrada, y alberga un total de ocho capillas laterales.

Los trabajos de escultura, orfebrería, y los del tabernáculo fueron realizados en Roma por Bianchini bajo la dirección del español Antonio Sola. Los restos de Cristóbal Colón descansaron en la nave central de este templo hasta 1898. En ese mismo año fueron trasladados a Sevilla

Plaza de la revolución

Además de ser una de las plazas públicas más grandes del mundo, con 72.000 metros cuadrados, es un lugar de gran valor histórico, ya que ha sido el escenario de varios de los actos y acontecimientos principales de la Revolución Cubana. En ella han llegado a congregarse un millón de personas (casi una décima parte de la población de la isla).

En el centro de la plaza se encuentra el Memorial Jose Martí y, justo detrás, están las oficinas gubernamentales, dentro del fuertemente custodiado Comité Central del Partido Comunista de Cuba. El edificio de cemento ubicado en el norte de la plaza es el Ministerio del Interior, famoso por el enorme Mural del Che Guevara que muestra en su fachada, el cual es una copia de la fotografía de Alberto Korda realizada en 1960.

Justo debajo de la imagen del Che se muestra la frase “Hasta la Victoria Siempre”. El edificio colindante es el de telecomunicaciones y la imagen que muestra es la del heroico guerrillero Camilo Cienfuegos.

El Capitolio

Es tal vez una de las edificaciones más emblemáticas de la ciudad de La Habana. Esta majestuosa edificación, ubicada en Centro Habana, es similar al Capitolio de Washington D.C, pero un metro más alto, un metro más ancho, un metro más largo y mucho más rico en detalle.

Las obras de su construcción fueron iniciadas por el dictador cubano Gerardo Machado en el año 1926 con respaldo norteamericano. Antiguamente era utilizado como sede del Congreso Cubano, pero desde el año 1959 ha albergado la Academia Cubana de las Ciencias y la Biblioteca Nacional de Ciencia y Tecnología.

Museo de la Revolución

El Museo de la Revolución se encuentra albergado en el antiguo Palacio Presidencial, construido entre 1913 y 1920 y utilizado por varios presidentes de Cuba, de los que el último fue Fulgencio Batista.

La afamada Tiffany’s de Nueva York decoró su interior. El museo exhibe diversas exposiciones y colecciones que muestran fotografías, banderas, documentos, armas y otros objetos relacionados sobre la lucha revolucionaria contra Batista y la historia de Cuba, en orden cronológico.

<Tip: Más allá de las típicas visitas a la ciudad en buses regulares, una opción distinta para conocer las historias habaneras son los “cocotaxis” y “bicitaxis”. Las tarifas rondan los CUC 15 por paseos de 3 horas por La Habana vieja o a la zona de la Plaza de la Revolución.>

Paseo del Prado

Visitar La Habana y no pasear por el Prado, sería como visitar París y no ver la Torre Eiffel. En la actualidad, el Paseo del Prado (oficialmente llamado Paseo Martí) es un majestuoso boulevard arbolado que se extiende desde la Fuente de la India y el Parque de la Fraternidad hasta el Malecón, atravesando las zonas más concurridas de La Habana Vieja.

El corredor es, sin duda, el más bello de la ciudad con sus pisos de mármol y, al igual que su gemelo madrileño, deambula cerca de los principales museos, como el Nacional de Bellas Artes o el de la Música y de algunos de los hoteles históricos de la capital como el Sevilla y el Plaza.

El Prado es la calle más elegante de La Habana. Aquí tiene lugar ese espectáculo que es la vida cotidiana cubana, el ritual de acceder a los autobuses reciclados de todas partes del mundo (en el Parque Central) o el de subir a los ‘camellos’ (esos prodigiosos camiones con un remolque para pasajeros) que paran junto al Capitolio. El Paseo del Prado comenzó a construirse en 1772, bajo el gobierno colonial del Capitán General Marqués de la Torre y muy pronto se convirtió en el bulevar preferido por las familias aristocráticas habaneras para edificar sus mansiones. Su primer nombre fue Paseo de Isabel II o Alameda de Extramuros, por encontrarse fuera de las antiguas murallas que protegían la ciudad.

Saludos desde La Habana!

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